Se grabó a fuego, como una imagen residual. El chico que observaba el infinito no pudo nunca olvidar. Todo aquello. El ruido y la furia. La serenidad. Todo aquello que la componía como un ente extraño y perfecto. Fuiste y serás misterio. Enjambre de contradicciones, siempre en suspense, volátil. Inerte.
Una supernova, una estrella que muere y sigue brillando durante miles de años luz. Un universo encerrado en un pequeño y precioso cuerpo.
Mi pequeña Lady Blue. En la sala de mando, rumbos cambiantes, imposibles de seguir. No existen. Solo tú. Lady Blue. Estás y me importas. Y existes y eres. Por siempre todo aquello. Todo aquello que el chico que observaba el infinito esperaba, sentado con un lápiz en una mano y un cuaderno en la otra.
“Sin control sin dirección, la luz se fue, a donde voy…”
Mi Lady Blue.
Publicado por jorge plaza en 04:23
Yo tenía diecisiete años. Era un volcán en erupción, indomable, insufrible, sin rumbo ni ganas de hallarlo, perdida en mi misma, con el egoísmo por bandera y crueldad gratuita como credo.
Y entonces llegaste tú; con tu entusiasmo, cientos de inquietudes, lleno de vida, de talento, de sonrisas, de ilusiones, de payasadas que me hacían retorcerme de la risa por primera vez en toda mi vida, incapaz de pensar en algo o en alguien que no fuera yo, queriéndome sin peros, sin reservas, simplemente a mí, solo a mí.
Y sucedió.
Sucedieron tantas cosas; buenas, malas, peores, terribles…el chico que observaba el infinito, la persona que más y mejor me ha querido en toda mi vida fue a la que con diferencia más daño hice.
Ocho años son muchos, en los que nos ha sucedido a ambos de todo. Pero después de todo aquí seguimos, quizá no como planeamos, como ilusionábamos o como nos gustaría estar, pero aquí seguimos. “Es lo que sucede cuando una fuerza irresistible choca con un objeto inamovible”
Y quererte siempre será poco.
Y entonces llegaste tú; con tu entusiasmo, cientos de inquietudes, lleno de vida, de talento, de sonrisas, de ilusiones, de payasadas que me hacían retorcerme de la risa por primera vez en toda mi vida, incapaz de pensar en algo o en alguien que no fuera yo, queriéndome sin peros, sin reservas, simplemente a mí, solo a mí.
Y sucedió.
Sucedieron tantas cosas; buenas, malas, peores, terribles…el chico que observaba el infinito, la persona que más y mejor me ha querido en toda mi vida fue a la que con diferencia más daño hice.
Ocho años son muchos, en los que nos ha sucedido a ambos de todo. Pero después de todo aquí seguimos, quizá no como planeamos, como ilusionábamos o como nos gustaría estar, pero aquí seguimos. “Es lo que sucede cuando una fuerza irresistible choca con un objeto inamovible”
Y quererte siempre será poco.




