De un tiempo lejano, ha venido a mi cabeza un recuerdo perdido, un secreto dicho a gritos, una verdad llena de mentiras, desterrado en el olvido para acompañarme esta noche.
Un recuerdo prohibido, de una tarde de lluvia, de tu pelo rizado y mi sonrisa mojada…
Sé que para remediarlo, debería quedarme contigo para siempre.
Pero prefiero que sigas siendo sólo un recuerdo, que te confundas con la marea de gente, que me susurres en sueños y me grites si me encuentras haciendo equilibrios por la calle.
Porque nuestro “ahora” fue algo que yo misma destruí a patadas con mis pequeños pies, que desgarré con mis uñas y mastiqué con mis dientes.
Y si el tiempo me devuelve a tus orillas, serenamente, estarás vencido y yo perdida, quedándonos en las alturas, balanceando de nuevo nuestros sueños, jugando con fuego, diciéndonos cosas al oído.
Y si me despierta el día apresurado, déjame acurrucarme a tu lado, mitad despierta, mitad dormida.





