jueves, 1 de diciembre de 2011

The inside job: Crimen sin castigo


 El mundo de la banca, de las finanzas, de la bolsa, de los especuladores, accionistas e inversores y del dinero abstracto y volátil en general, es un mundo con un lenguaje propio, con unos códigos morales y un universo casi sectario al que pocos pueden acceder por nosotros mismos. El secretismo y el afán por hacer creer al ciudadano de a pie que es un mundo extremadamente complejo, es uno de los intereses principales de los que  lo controlan. 
La ignorancia siempre ha sido un arma de poder, y que las personas ajenas a este mundo sigamos siendo unos “econoignorantes” no sólo les beneficia y les permite hacer y deshacer a su antojo sin que casi nadie sepa que se traen entre manos, sino que además ante su hermeticidad y su impenetrabilidad los ciudadanos contestan con pasividad y preferencia por el analfabetismo financiero voluntario.

Pues bien, antes de ponerme a analizar el reportaje de Charles Ferguson quiero definir unos conceptos clave para romper con el desconocimiento y así aquellos que decidan verlo o leer mi comentario puedan entenderlo con más facilidad.
Regularización: conjunto de leyes aprobadas tras el crack del 29 y de la gran recesión que vivió Estados Unidos; no permitían la especulación y los bancos se configuraban como pequeñas sociedades.
Desregularización: A partir de los años 80 y durante el gobierno de Regan, comenzaron a cambiar las leyes de regulación de los mercados financieros, se permitieron las inversiones de riesgo con dinero de clientes, las especulaciones…lo que dio lugar a una crisis a partir de 1990 en la que pequeños quebraron por especular y perder dinero de particulares y los bancos supervivientes comenzaron a fusionarse en invertir en los derivados.
Derivados: son unos nuevos y complejos productos financieros que surgen a partir de la desregularización de los años 90 y de los avances en las nuevas tecnologías. Consiste en que todos los nuevos productos que salen al mercado no están regulados, se encuentran fuera de la ley, se podía especular con cualquier cosa volviendo a los mercados inestables.
CDO: “Obligaciones de deuda colaterales” es un nuevo producto financiero comercializable, que surge a partir del 2000 y que lanzaron los bancos para los inversores. Consiste en una mezcla de diferentes préstamos unos de riesgo y otros estables (hipotecas, coches, empresas…) que al juntarse parezca como algo seguro según las agencias de calificación.
Renting agency: “Agencias de calificación”, encargadas de calificar los productos y las empresas para determinar su valor en el mercado o la validez de las entidades.
Apalancamiento: es la relación entre el dinero pedido prestado y el capital propio del banco de inversión.
Permutas de incumplimiento crediticio: es un tipo de derivado que funcionaba a modo de póliza de seguro, para que aquellos que compraban CDO pudieran asegurar su inversión. Las empresas que los comercializaban recibían una prima trimestral por cada CDO y a cambio se responsabilizaba si se generaban pérdidas.
Hipotecas suprime: “las hipotecas tóxicas” consistían en que los bancos otorgaban unas hipotecas por el valor casi total de la casa a personas sin garantías de solvencia y si apenas entrada.
 
Situémonos en el tiempo; tras el crack de la bolsa de 1929 se tomaron una serie de medidas para que esa situación no se volviera a repetir: se regularizaron los mercados, se prohibió la especulación y las inversiones de riesgo con dinero de los clientes particulares. Esta situación duró hasta 1980,  década en la que se dio el fenómeno de la desregularización, que supuso una ruptura total con todas las medidas adoptadas tras el crack; ahora se podía especular prácticamente de todo con todo. Con la llegada de las nuevas tecnologías llegó el boom de los derivados en los años 90, que suponían un mercado no regulado de 50 billones de dólares y un subtipo de ellos, quizá uno de los más peligrosos: los CDO se erigieron como el producto estrella comercializado por los bancos de inversión (cuanto más CDO vendían más ganaban) para legitimar estos CDO se precisaba de que una agencia de calificación les puntuara con una buena nota y así lo hicieron. Productos que eran basura, empresas que quebraban o que sencillamente no valían nada, obtenían una calificación de AAA, un sobresalientes que les abría la puerta a los mercados. 

Algo muy similar se dio con las hipotecas, que se volvieron “tóxicas”, que se concedían a diestro y siniestro elevando el precio de la vivienda en un 194%, creando la famosa burbuja inmobiliaria. 

Los bancos de inversión pedían más préstamos para comprar más crédito y crear más CDO y con el impulso que les otorgó en 2004 la SEC (comisión de bolsa y valores) que quitó todo el límite de apalancamiento, los bancos rápidamente alcanzaron un límite altísimo de éste quedando en riesgo de insolvencias.

AIG, una empresa aseguradora para productos de inversión, comenzó a vender de forma masiva “permutas de incumplimiento crediticio”, pero  no sólo a inversores, si no también a especuladores; cualquiera podía comprar estas pólizas…y claro, al no haber ningún tipo de regulación AIG podía llenarse los bolsillos y no tenía por qué tener fondos propios por si acaso tenía que responsabilizarse de las pérdidas de sus asegurados. Los bancos de inversión entonces hicieron su jugada maestra: vendían CDO que sabían que eran basura, pero que gracias a las agencias de calificación obtenían la máxima puntuación y eran vendidas. A su vez compraban las permutas apostando que esa misma CDO iba a quebrar y así ganar dinero por las dos vías. Se enriquecieron de sobremanera pero contaminaron de forma irreversible el mercado.

En 2008 el mercado de las CDO se derrumbó, los inversores se arruinaban y AIG como ya todo el mundo se esperaba se declaró en quiebra y no puedo hacer frente a todas las indemnizaciones que tenía.  Los bancos se quedaron con cientos de miles de millones de préstamos, CDO y bienes raíces (inmuebles) que no podían vender. Los bancos hipotecarios e inversionistas comenzaron a colapsarse y quebrar. AIG tuvo que ser rescatada por el Estado ya que si no cubría las pérdidas de sus asegurados todo el sistema económico financiero se hundía. Se entró en un estado de crisis. Las bolsas mundiales cayeron, el desempleo ascendió, la recesión se aceleró y se extendió al resto del mundo y todo lo que vino después, ya lo sabemos.
Quizá lo que no sepamos es que muchos de los causantes de que sus propias empresas se hundieran salieron con sus fortunas intactas a pesar de haber sido investigados por el gobierno, que los bancos actualmente están más unidos y son mucho más grandes que antes y que emplean a lobbistas que tienen muchísima influencia en la política para que presionen en su favor. Qué la industria financiera se extiende también a la educación con docentes que actúan  como consejeros para empresas. Y que en la actualidad, aquellos que hicieron lo que les vino en gana, que orquestaron la crisis mundial, que nos hundieron; aquellos que no sólo salieron impunes sino mucho más ricos, son los mismos que ahora están intentando crear una “Ley de regularización y de reconstrucción económica” aunque en realidad no tengan ninguna intención de hacerlo…

martes, 29 de noviembre de 2011

Déjà vu



Repitiendo los patrones del pasado, remendando los girones de sus crueles recuerdos.

La memoria es un regalo autoimpuesto,  irrechazable, que te sigue y castiga sin ningún tipo de medida o piedad.

Resulta curioso como la historia se repite una y otra vez cuando tienes una lección que aprender, algo que solucionar… pero ¿qué sucede cuando aquello que tienes que aprender implica la destrucción de algo de lo que no te quieres desprender?

El tic tac del reloj me apremia, siempre me persigue allá dónde vaya; y condenada a repetir las mismas historias con diferentes personajes noto como el tiempo se agota junto a mis ganas.



Y entre tedio y manecillas yo sigo buscando ese gran motivo que me vuelva a hacer amar las historias de final abierto.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

NEOcyberpunk

Estreno cabecera de blog, única, especial, preciosa.

Hecha para mí, a medida, con todo a mi gusto, tal como lo imaginé en mi cabeza.
Jorge Plaza, el autor de esta maravilla distópica, la persona que mejor me ha querido, comprendido, apoyado y acompañado a lo largo de los ultimos ocho años de mi vida (buff cuantos ya), ha vuelto a clavarlo y a dejarme con la boca abierta y los ojitos brillantitos.

Tu talento brutal y tus ganas de constante mejora, tu autocrítica que siempre es la más dura y despiadada, tus ganas de complacerme, de hacerme feliz, de consentirme todos mis caprichos aunque te lleven meses...y una larga lista de cosas que me encantan de ti, hoy vuelven a hacerme sonreír como si volviera a tener cinco años.
Somos personas tan iguales que parecemos hechas con el mismo molde reciclado, tan cabezotas, tan creativos, tan apasionados, tan entusiastas, tan soñadores, tan dificiles de llenar salvo por nosotros mismos, y así ha sido siempre desde el día que nos conocimos; cuando tu ibas con tus pelos de loca larguísimos, tu ropa horrible, tu bolso, tus chapas, tu botella de vino escondida en el abrigo y cantándome Join me al oído. Siempre hemos sabido, hasta en los momentos en los que nos tirábamos de los pelos, que nuestros caminos no es que estuvieran unidos, si no que siempre ha sido el mismo.
Te quiero.
 
Muchas gracias por este maravilloso regalo que hace de este blog por fin, un lugar digno de visitar.

martes, 22 de noviembre de 2011

Negativo quemado

Bienvenido al infierno de nuestro descontento.


A la laguna del olvido, al desierto del silencio.


Ya no hay cuentos para soñar ni canciones para dormir. Las hadas murieron porque ya no creemos en ellas, las luces y puertas automáticas no funcionan, no detectan nuestra presencia.


Solo hay hielo seco, mentes carbónicas y palabras que no dicen nada.


Fotogramas perdidos y negativos quemados, todo en mi mundo siempre es cíclico y si bien mis cupos son fáciles de llenar, más fácil suele ser quererme sin saber muy bien porqué.


En lo etéreo de nuestros sueños, en la debilidad enfermiza de nuestros impulsos seguimos sin poder consentirnos ser felices.


Sabes que si decides ahogarte me sentaré a contar las burbujas.


Sabes que si decides arder, veré tu cuerpo en llamas y seguiré lamiéndote cuando acabes.


Y sabes que nunca me importará de quién sea la culpa solamente te odiaré a ti.

domingo, 20 de noviembre de 2011

Te miro y tiemblo.

Te di mi sangre,

te di mi cielo,

te abrí la puerta

de mi secreto.



Te di mi alma

y tú tus besos,

y ese veneno

de efecto lento



Te miro y tiemblo...



Dónde está el fuego,

llegó el invierno,

dónde has escrito

nuestro último verso.



Cómo está el río

tranquilo y seco,

cómo borrarte

de mis recuerdos.



Te miro y tiemblo...



Te di mi sangre

y tú tus besos,

cómo negar que

aún te venero.

martes, 15 de noviembre de 2011

Nudos de cereza.

Ya noto que se está quemando,

un impulso que se esconde,

impaciente en los bolsillos,

al mirarte lo que llena tu camisa cuando notas,

mi aliento en tus oídos.

Algo oscuro se estremece,

y algo crudo se protege.



Y aunque tu sabes bien que la vida,

es todo conocerse,

quiero lamerte, suplicarte.

Ver la sombra que proyecta cada poro de tu cuerpo,

dibujado en las cortinas, se desliza por encima,

de saliva y terciopelo.



Si yo te giro para verte y el humo me intoxica,

recorriendo los caminos, respirando los latidos...



Sé que deseas hacerme cosas, como nudos de cereza,

navegando de tu boca hasta el centro de la tierra.



                                                                                                                                   Audrey.

viernes, 4 de noviembre de 2011

Immortal Beloved

"He cruzado océanos de tiempo para encontrarte"





Hoy me han preguntado que habría que decir a una chica como yo para captar su atención y conseguir que se dignara a quitar su perpetua cara de desprecio y dejarse llevar. Bien, pues sin duda alguna tendría que ser algo así, algo como lo que dice el grandioso Oldman en su papel de Drácula de Bram Stoker.

Difícil asunto entonces...

El amor artístico, el generado en la literatura, en el cine o en la música ha dejado el listón tan alto que el amor de verdad, el que se vive en el mundo real, parece un trapo de mercadillo. Ya que en esos mundos los amantes consumidos parecen hacerlo todo perfecto, tener las palabras adecuadas, las manos entrenadas y la vida entera para dedicarla a amar a la chica...ojalá fuera así de fácil.

No obstante yo que reniego públicamente del pasteleo, el romanticismo clásico y los delirios de amor bajo la lluvia (siempre tiene que estar el amante desesperado bajo la lluvia ¡por Dior!) no puedo evitar suspirar y desear fervientemente un amor de película de años 50, un amor de sonata de Beethoven, de poema de Bécquer, de canción de HIM.

El problema viene cuando ya no puedes distinguir la realidad de la ficción, cuando crees que ese amor se puede trasladar al mundo real, que puedes hallar a un Vlad, Ludwig, Jack Skellington, Lorca o a un Romeo y sólo encuentras a un atajo de chicos que por mucho que lo intenten y hagan lo que buena puedan, seguirán siendo solo Pablo, Óscar, Leo...y puedes o conformarte y serles mentalmente infiel con aquellos amantes ficticios que encuentras en las letras o las imágenes, o continúas buscando la excepción que confirme la regla.

Nos deseo buena suerte.



 

 Hubo un tiempo... ¿recuerdas? su memoria
vivirá en nuestro pecho eternamente...
Ambos sentimos un cariño ardiente;
El mismo, ¡oh virgen! que me arrastra a ti.
¡Ay! desde el día en que por vez primera
eterno amor mi labio te ha jurado,
Y pesares mi vida han desgarrado,
pesares que no puedes tú sufrir;
Desde entonces el triste pensamiento
de tu olvido falaz en mi agonía:
Olvido de un amor todo armonía,
fugitivo en su yerto corazón.
Y sin embargo, celestial consuelo
llega a inundar mi espíritu agobiado,
hoy que tu dulce voz ha despertado.
Recuerdos, ¡ay! de un tiempo que pasó.
Aunque jamás tu corazón de hielo
palpite en mi presencia estremecido,
me es grato recordar que no has podido
nunca olvidar nuestro primer amor.
Y si pretendes con tenaz empeño,
seguir indiferente tu camino...
Obedece la voz de tu destino,
que odiarme puedes; olvidarme, no.
                                            
                                     Lord Byron.