lunes, 7 de mayo de 2012

La jugadora






Estas ahí sentada, callada y moviendo los pies, eres una
monada.


En tu mirada leo que
quieres que te diga: - nena ven aquí.


Y es que con tu personalidad escasa y tu sonrisa opaca,
necesitas que te abrace para lucir.


Tus pataletas me hacen algo más que reír, no eres ni de
lejos rival para mí.


Sólo dices bobadas  y
hablas y hablas hasta hacerme enloquecer… tampoco esperas que alguien como yo te
dé demasiada conversación.


-        -  Tan mala como guapa y lo sabes-  me dices para llamar mi atención.


En tus labios encontré aquello que quise ir a buscar,
aquello por lo que merece la pena esperar.


Y recorriendo tu espalda sin prestar mucha atención te vi de
nuevo estremecer.


Nunca fui buena perdedora, tú te resistías y así mis ganas
de jugar crecían a medida que perdía.


Mi paciencia terminó, junto a tu melancolía.


Y nunca me cansé de jugar.

jueves, 3 de mayo de 2012

Algo ha cambiado en mí






Vamos a jugar hoy a que yo soy tú y tú eres yo; a que a mí me crían para alimentarte y a ti para que te conviertas en todo aquello que el mundo espera
de ti.


Juguemos pues, a que tu vida no tiene sentido, en que no te
pertenece, al igual que la mía, pero de forma diferente.


Y a ambos nos da igual. Pero deseamos la vida.


Seremos aquello para lo que se nos alumbró, viviremos en
nuestros rediles particulares, comeremos lo que nos den, ambos nos cebaremos y
terminaremos alimentando a algo o alguien. Yo iba a ser pasto de la tierra, del
agua del mar, del aire; y tú ibas a terminar desangrado, descuartizado y
expuesto al peso, con una fecha de caducidad impresa en un papel.  Jugaremos hoy a que yo me cambio por ti.


Sin duda nadie lo haría, pero de todos modos, nunca te dieron
a elegir.


Este mundo nunca fue justo pero sí necesario. Y como la única
forma de mostrar mi dolor (y me duele y mucho) es nadar contracorriente, es
justo lo que haré.


Porque lo que es seguro, es que hoy algo ha cambiado en mí.

lunes, 30 de abril de 2012

Fish tank



Hoy no me des de comer, reventaré.

No quiero historias a medias ni relatos con moraleja, no los recordaré. Hoy no necesito la memoria ya que la mía siempre ha sido selectiva y no la preciso para recordarte.

Recorro mi pecera aleteando fuerte para que las burbujas no te dejen verme. Lameré el cristal de mi jaula transparente hasta que lo ame.

Hoy sólo querría que me soltarán libre en el mar...




lunes, 16 de abril de 2012

Empezando





Y empiezo a pensar.

En recorrer tu piel impaciente, arrastrando los labios por tu contorno, explorándote con mi aliento.

Y empiezo a recordar.

Como tus dedos se fundían con los mios, como nuestras sombras se proyectaban en el techo, como sabían nuestros susurros.

Y no puedo dejar de mirar.

De observar todo lo que acontece, lo que dentro de ti se desata, las llamaradas de tus ojos, la tierna desesperación enfermiza contenida.

Y empiezo a querer.

Que todo se acabe o que dure para siempre.

Y empiezo a buscar.

Algo que se nos pueda igualar.





Y nuestro brillo cegador alumbrará esta eterna oscuridad. Y mi sonrisa volverá a dejarte sin palabras una vez más.




jueves, 12 de abril de 2012

jueves, 22 de marzo de 2012

Civismo extremo "aconsejado" en el metro de Japón

Yo viajo en metro, tú seguramente también y si eres de Madrid, Bilbao o Barcelona, seguramente casi TODO el mundo que conozcas, también lo haga diariamente.
Cada vez que me subo a un vagón, es como una nueva ( y normalmente desagradable aventura) las personas de las grandes urbes por algún motivo que no llego a comprender, se creen que todo lo que les rodea les pertenece, es como de su casa y lo tratan y se comportan como tal.
No es extraño encontrar gente gritando, con la música en los cascos altísima o ni ya siquiera se molestan en ponérselos y van con su música horripilante a toda castaña por los altavoces del móvil. Por no hablar de empujones, pisotones, falta de higiene personal, gente que llama por el móvil contando su vida sin pudores a todos los viajeros y grita al quedarse sin cobertura, sobeteos innecesarios, miradas insidiosas y gente que no puede evitar cotillear lo que lees o escribes en el móvil.
En mi caso añadiré que tengo la dudosa suerte de que cada dos por tres algún desconocido se ponga a hablarme tan ricamente como si me importara algo lo que me está contando o que mujeres me pregunten directamente por mi perfume, mi ropa o mis zapatos.
Todo un show vamos.
El país que quizá tenga uno de los metros más potentes y utilizados del mundo, Japón tiene una particular (y a mi modo de ver acertada) forma de aleccionar a los pasajeros del metro, consejos o prohibiciones encubiertas que pueden parecer un poco innecesarias o demasiado estrictas, pero que estoy segura de que los viajeros asiduos al metro encontrareis super razonables y casi vitales para la cohexistencia en un medio de transporte tan masivo como es el metro:











Con la extrema educación y esa sensación tan "polite" que les caracteriza se limitan a consejar, nunca penalizando ya que se conoce el sentimiento de unión, comunidad y solidaridad de los japoneses.  Sé que mucha gente lo puede considerar absurdo e insultante que estos carteles tan de "parbulitos" abunden por el metro, pero yo que os voy a decir; ¡me encanta! y visto lo visto, creo que por estas tierras harían más que falta, pero tristemente para los españoles y nuestra cultura, quizá para que funcionaran habría que imponer algún tipo de multa o terminaríamos pasándonoslo por el forro...
Por suerte para ellos, dormirse en el metro aún no está desaconsejado.